La ciberguerra es el componente de las ciberoperaciones que extiende las cibercapacidades más allá de los límites defensivos para detectar, impedir, denegar y vencer a los adversarios. Las capacidades de ciberguerra tienen como objetivo ordenadores y redes de telecomunicación, así como procesadores y controladores de sistemas e infraestructuras.

Los ataques en el ciberespacio normalmente ocurren en la capa lógica, pero también hay actividad ofensiva que utiliza el componente del hardware. Se pueden distinguir dos tipos de ataque: uno es un ataque en el ciberespacio diseñado para afectar o dañar al ciberespacio enemigo (ordenadores, redes, bases de datos, etc.), de forma que evite que el enemigo se aproveche del dominio del ciberespacio para su propio beneficio, como por ejemplo los ataques atribuidos a Rusia contra Estonia y Georgia; el otro es utilizar el ciberespacio para atacar a dispositivos conectados a él (instalaciones de infraestructuras, medios de guerra, etc.), como el ataque de Stuxnet en Irán.

Nuestras capacidades en ciberguerra nos permiten dirigir una ciberdefensa dinámica, rastrear, enfocar y explotar adversarios, así como recoger y analizar la información de la red. Además, podemos estudiar y caracterizar las ciberamenazas, contribuir a la ciberconciencia situacional y proporcionar tendencias, indicadores y advertencias, así como ofrecer apoyo a investigaciones para determinar el origen de un ataque.

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